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SER UN CRISTIANO CORRESPONSABLE

Resúmen de la Carta Pastoral de 1991 de los Obispos Norteamericanos Acerca de la Corresponsabilidad

"Sírvanse mutuamente con los talentos que cada cual ha recibido; es así como serán buenos administradores de los dones de Dios."
 
(1 Pedro 4: 10)
 
¿Qué identifica a un corresponsable?  Cuidar los recursos humanos y materiales y utilizarlos responsablemente caracterizan a un corresponsable; también compartir tiempo, talento y dinero generosamente son características propias de un corresponsable. Sin embargo, ser un corresponsable cristiano tiene un significado aún más profundo. Como cristianos corresponsables, recibimos los dones de Dios con gratitud, los cultivamos responsablemente, los compartimos en caridad y justicia con los demás y se los devolvemos al Señor con creces.

DISCÍPULOS COMO CORRESPONSABLES
Si partimos desde lo más básico, ser un discípulo significa ser seguidor de Nuestro Señor Jesucristo. Como miembros de la iglesia, Jesús nos llama a ser discípulos. Esto implica lo siguiente:
  • Los verdaderos discípulos toman la decisión de seguir a Jesús cueste lo que cueste.
  • Los discípulos cristianos experimentan la conversión—una transformación total de mente y corazón—y comprometen sus vidas al Señor.
  • Los discípulos cristianos responden de una manera única al llamado del Señor. La corresponsabilidad tiene el poder para moldear el entendimiento que tenemos de nuestra vida y la forma en la que vivimos.
Los discípulos de Jesús y los corresponsables cristianos reconocen a Dios como el orígen de la vida, el dador de libertad, y la fuente de todas las cosas. Nosotros estamos agradecidos por los dones que hemos recibido y estamos ansiosos por ponerlos al servicio de Dios para mostrarle el amor que le tenemos y el amor que existe entre nosotros. La vida y las enseñanzas de Jesús nos muestran el camino a seguir para poder vivir como corresponsables cristianos.

CORRESPONSABLES DE LA CREACIÓN
La Biblia contiene un profundo mensaje acerca de la corresponsabilidad de la creación:  Dios creó al mundo, pero se lo ha encomendado al ser humano. Cuidar y preocuparnos por el mundo implica lo siguiente:
  • apreciar la belleza de todo lo creado por Dios y la maravilla que es la creación;
  • proteger y preservar el medio ambiente, o sea la corresponsabilidad ecológica;
  • respetar la vida humana—protegiéndola de toda amenaza y asalto, haciendo todo lo posible para mejorarla y para hacerla florecer; y
  • ayudar al desarrollo del mundo con un noble esfuerzo humano—el trabajo físico, las ocupaciones y profesiones, el arte y la ciencia. Este esfuerzo es lo que conocemos como trabajo.
El trabajo es una vocación humana muy satisfactoria. El Concilio Vaticano Segundo nos indica que, a través del trabajo, edificamos no solamente nuestro mundo sino también el reino de Dios, ya presente entre nosotros. El trabajo es una sociedad con Dios—nuestra participación en una colaboración humana y divina con la creación. El trabajo tiene una función muy importante en nuestra vida como corresponsables cristianos.

CORRESPONSABLES DE LA VOCACIÓN
Jesús nos invita, como discípulos suyos, a una nueva vida—la vida cristiana—de la cual la corresponsabilidad forma parte.
 
Sin embargo, Jesús no nos busca como anónimos dentro de una multitud irreconocible, sino que nos llama individualmente, por nuestro nombre. Cada uno de nosotros—clero, religiosos, laicos; casados, solteros; adultos, y niños—tenemos una vocación personal. Dios quiere que cada uno de nosotros desempeñemos un papel único y original para llevar a cabo su plan divino.
 
El desafío, entonces, es el de entender nuestro papel—nuestra vocación—y responder generosamente al llamado que Dios nos hace. La vocación cristiana requiere la práctica de la corresponsabilidad. Además, Cristo nos llama a ser corresponsables de nuestras vocaciones personales, mismas que recibimos de Dios.

CORRESPONSABLES DE LA IGLESIA
Nosotros, como corresponsables de los dones de Dios, no somos beneficiarios pasivos, sino que cooperamos con Dios en nuestra propia redención y en la de los demás.
 
Nosotros nos sentimos privilegiados por ser corresponsables de la iglesia—colaboradores y cooperadores en la continuación de la obra redentora de Jesucristo, la cual es la misión esencial de la iglesia. Esta misión—la de proclamar y enseñar, servir y santificar—es nuestra tarea y nuestra responsabilidad como corresponsables de la iglesia.
 
Cada miembro de la iglesia tiene un papel importante para llevar a cabo esta misión:
  • los padres, quienes educan a sus hijos en la fe;
  • los feligreses, quienes trabajan concretamente para transformar a sus parroquias en verdaderas comunidades de fe y fuentes vibrantes del servicio al prójimo;
  • todos los católicos, quienes brindan su apoyo con generosidad—tiempo, dinero, oraciones y servicio a la parroquia, a los programas diocesanos y a la iglesia universal.
OBSTÁCULOS CONTRA LA CORRESPONSABILIDAD
Todo aquel que desea vivir como cristiano corresponsable se enfrenta con serios obstáculos.
 
En los Estados Unidos, así como en otras naciones, existe una cultura mundana dominante que muchas veces contradice las convicciones religiosas del significado de la vida. Esta cultura frecuentemente nos incita a preocuparnos por nosotros mismos y darnos gusto en todo. A veces, nos resulta muy fácil ignorar nuestra realidad espiritual y negarle a la religión un papel de formación de valores humanos y sociales.
 
Como católicos que formamos parte de la sociedad americana y hemos experimentado sus ventajas, muchos de nosotros hemos sido influenciados negativamente por esta cultura. Sabemos lo que cuesta luchar contra la envidia y la avaricia, y estamos conscientes de la dificultad que implica aceptar el desafío a ser cristiano corresponsable hoy en día.
 
Por lo tanto es esencial que hagamos un esfuerzo por entender el verdadero significado de la corresponsabilidad y vivir de acuerdo a ella.

A LA MANERA DEL CORRESPONSABLE
La vida de un cristiano corresponsable imita la vida de Jesús. Aunque sea desafiante y difícil, existe un gozo intenso para aquellos que toman el riesgo de vivir como cristianos corresponsables. Todos los que buscan vivir como corresponsables aceptan que "Dios dispone todas las cosas para bien de los que lo aman."  (Rom 8: 28)
 
Después de Jesús, vemos a María como modelo de corresponsabilidad. Como la Madre de Cristo, ella vivió su ministerio en espíritu de fidelidad y servicio, respondiendo generosamente al llamado del Señor.
 
Debemos preguntarnos a nosotros mismos:  ¿Deseamos ser discípulos de Jesús y corresponsables cristianos de nuestro mundo y de la iglesia?
 
El centro de nuestra vocación humana y cristiana y de la vocación que recibimos de Dios, es el ser buenos corresponsables de los dones que poseemos. Dios nos da este "taller" que es tan divino como humano, nuestro mundo y nuestra iglesia.
 
El Espíritu nos muestra el camino.
 
La corresponsablidad es parte de este viaje.
Corresponsabilidad
Lista de Ministerios y Voluntariados
SER UN CRISTIANO CORRESPONSABLE
CITAS BÍBLICAS
CUATRO FUNDAMENTOS DE LA CORRESPONSABILIDAD CRISTIANA
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